Y sopló el viento sur, de Marianella Ferrero

Y sopló el viento sur, de Marianella Ferrero

Y sopló el viento sur en la primera descarga de La Surada Poética.

Sopló con fuerza, con furia, azotando el aire con soplido irreverente, asolando el suelo de los jardines del palacio de La Magdalena, revelándose a cada estrofa, a cada grito, a cada cuerpo, a cada poema. Rebelde y dulce, dejándonos la piel llenita de cicatrices de esas que marcan y enorgullecen.

El tiempo detenido bajo el techo de colores de una gran carpa de circo, puñados de personas, gentes, lindas gentes, porfiadas y dignas gentes asomándose emocionadas a tanta ventolera. Y dentro, descorriendo la cortina de la entrada iban descubriendo que allí pasaban cosas.

Poética del cuerpo, poética de la palabra, poética de la música y de la libertad se juntaban por un rato para fortalecer nuestro herido corazón, de tanta sinrazón, para disparar desde la trinchera de los versos la realidad, esa que es necesario repartir como si fuera pan.

Impactante Oriol Escursell (Barcelona) con su trapecio, marcando con su cuerpo el latido visceral de sus entrañas puestas allí, a disposición de las personas, cercano, poesía del movimiento tenue y equilibrado, frente al aliento entrecortado del público que casi no respiró. Equilibrio y emociones contrapuestas, superpuestas, un trabajo extraordinario de control y la vez trasmisión de sensaciones.

Raquel Serdio, (Cabúerniga) la única mujer del programa de esta descarga fue llenando de a poco el vacío del silencio y sus versos sonaron recordando antes las ausencias, las personas que faltaban, las que están lejos, las que están cerca pero parece que vivieran en otra galaxia, recordándonos la invisibilidad a la que muchas estamos sometidas, dándole voz al miedo que muchas hemos sentido, ¡grandísima Raquel!

Pablo Müller, (Bilbao), de esos profes que te hubiera gustado tener, de esos tipos que hacen de la poesía un territorio transitable, versea, cuentea, construye poética desde la realidad mas cercana, sin adornarla, desnudándola frente a las otras, en las que quieren que creamos.

El gran Felipe Zapico con sus barbas ondeando en cada grito, vomitando duras verdades que por momentos te hacen sentir que vive el mundo desde nuestras esperanzas y lo da vuelta, nos increpa, nos hace cuestionarnos, puede dejarte y quedarse sin aliento, golpeando los versos.

Colectivo Cartón-A , que decir, tres voces imprescindibles de las nuevas formas de transitar por la poesía, (España, Chile e Irlanda) Dani Rojo, Jaime Peña, Rodrigo Romero y el sonido electrónico de Tim Grahan no dejan indiferente, cuatro maneras particulares de plantear la necesidad de tomar el control de la palabra para desarmarla y tirarla a los cuatro vientos. Jaime Peña también tocó la batería, el sonido electrónico llenó la carpa y por momentos se fusionaba con el verso en una clara demanda: ¡sed libres!, y libres fuimos.

Fuimos libres, en una carpa de colores, transformamos la realidad de la mano y con las manos de un colectivo como La Vorágine, que propaga cultura crítica y emancipadora, que reparte semillas, que sostiene el poco mundo que nos queda y pone el hombro para que no nos aplaste la mediocridad de tanto impune silencio.

Y bajo el cobijo de una carpa de circo, en los jardines del palacio de La Magdalena, cómplices y complicidades, cenamos y los sabores eran verso, hablamos y nuestras voces eran viento, huracán salado del Cantábrico enredándose en trapecios, electrónicas fugas de seres hambrientos que no quieren quedarse a solas porque juntas relampaguean.

Si, larga vida a Las Suradas Poéticas, a la cultura del mestizaje, de la crítica política y social, de las afinidades tejiendo infinidades.

No te pierdas la próxima descarga, será a la carpa también, en la explanada de Gamazo el sábado 22 de octubre, no te pierdas la descarga final, el 26 de noviembre en el Museo Marítimo, ven a buscar tus entradas.



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