El sonido de lo radical

El sonido de lo radical

Este jueves 11 de julio presentamos en La Vorágine ‘Una tradición rebelde’, el último título de nuestra/vuestra editorial escrito por el asturiano Fruela Fernández. Os animamos a compartir la presentación con él y para eso os compartimos nuestra presentación del libro, las razones que nos movieron a apostar por esta pequeña joya de agitación:

 

Hay días en que la radicalidad nos sienta bien. Parece radical, sin duda, cuestionar la ‘modernidad’ desde territorio europeo, si existe ese lugar autodefinido por las élites del proyecto colonial-capitalista. Es radical, no es posible negarlo, plantear que la cultura popular-tradicional es una brecha mutante que cuestiona muchas de las disoluciones en el sujeto a las que nuestro sistema-mundo nos aboca. Podría ser muy radical recuperar la moral ambivalente del cancionero o apostar por la cultura que brota “desde abajo”, contradictoria, mutante, situada, para desdeñar la denominada como ‘industria cultural’ y sus dispositivos de colonización.

Quizá por eso, al colectivo La Vorágine le sienta bien editar Una tradición rebelde, de Fruela Fernández. De sus líneas torcidas en los resquicios de los pueblos de La Cuenca, de su cuestionamiento radical a la turistificación en Baleares o en Grecia, de sus puñetazos sobre el cómodo fluir comercial del folk anglosajón o sobre el uso violento de la tradición “a las puertas de Europa” (pero siempre un poco en el afuera) surgen preguntas en racimo y posibilidades impensadas en las brechas del sistema.

Si el abandono de lo importante –la educación, el agua, el idioma, la alimentación, la vida…- en manos de los burócratas del sentido ajeno nos ha dejado abandonados a nuestro ombligo, la mera posibilidad de retomar la eterna construcción de la tradición rebelde de la cultura popular donde nuestros ancestros cercanos la dejaron se convierte en una trinchera de resistencia preñada de sentido.

Este libro tiene sonido porque la oralidad lo habita, porque la música, la copla, el relato cercano y el cuento enraizado lo hace posible. Este texto hace que lo insurgente sea lo emergente: lo que emerge de nuestra propia historia y que niega la línea recta del progreso que tanto se asemeja a un laberinto en el que desprendernos de lo que-quizá-somos-sin-saberlo. Quizá no es un libro sino el mapa del tesoro que contenemos aunque lo neguemos: el hecho de sólo ser posibles en comunidad, en la comunalidad que nos empeñamos en abandonar al ritmo de la prosperidad de lo vacío, de lo vaciado.

El pasado como presente preñado de lo híbrido pero localizado, la ausencia de nostalgia por ese pasado sino la necesidad de la construcción de un presente propio, el cuestionamiento radical (otra vez radical) de la ‘modernidad’ desde el propio vientre de la ‘modernidad’, la apuesta por lo comunitario frente al sujeto aislado de este capitalismo en fase de putrefacción… Demasiado tentador para no leerlo de un tirón para luego, en comunidad, tratar de buscar respuestas a una sola pregunta demoledora que no puede ser un punto final: “¿Qué nos une ahora, cuando nada ‘habla’ de nosotros salvo la repetición de un relato ajeno?”.

 

Colectivo La Vorágine, Cantabria (2019)

 



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