Emmanuel Rodríguez: el crítico insaciable - la Vorágine
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Emmanuel Rodríguez: el crítico insaciable

Emmanuel Rodríguez: el crítico insaciable

No te lo quieres perder. Los análisis de Emmanuel Rodríguez son incisivos y perturbadores… y tremendamente acertados. Tenemos el lujo de contar con él en La Vorágine este viernes 14 de julio. Va a presentar su último libro La política en el ocaso de la clase media y va a conversar con nosotras sobre el momento histórico que vivimos. Lejos de los fastos de la cultura de ventilador que se instala a la orilla de la Bahía, un encuentro directo con la cultura crítica en estado puro.

Para ir abriendo apetito os compartimos parte de la conversación entre Emmanuel y Guillem Martínez en CTXT. Accede a la versión íntegra aquí.

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Emmanuel Rodríguez (Madrid, 1974) es historiador, miembro del Instituto para la Democracia y el Municipalismo, activista, y columnista en medios como El Salto, Público y –tachán-tachán– CTXT. Es autor de diversos libros, me temo que fundamentales para entender el ciclo de crisis democrática, social y de régimen iniciado con la crisis económica, como Fin de ciclo (2010 y junto a Isidro López), Hipótesis democracia (2013) y ¿Por qué fracasó la democracia en España? La Transición y el Régimen del 78 (2015). También es una muestra brillante de una generación que, personalmente, me fascina, y que, al menos para mí, salió del armario de las generaciones en 2011, por la puerta grande y con un gran hito generacional: el 15M. Se trata de una generación que tendría que copar la universidad y la prensa españolas, pero está por ahí sin, como quien dice, sitio en el mundo, salvo el que ellos han creado. Han creado, en fin, un mundo con otras referencias, otras prioridades y otras arrugas en el cerebro, identificables, por primera vez desde el 78, por millones de personas. Todo ello es perceptible en los libros y análisis políticos de Rodríguez, objetos que le convierten en, esta mañana a primera hora, uno de los mejores analistas del pack de periodismo local. Demócrata radical, bajo mi punto de vista libertario en una generación que parece pasar de autodefiniciones –como libertario–, recientemente ha aparecido su La política en el ocaso de la clase media. El ciclo 15M-Podemos(publicado, como los anteriores, en Traficantes de sueños), un análisis del 15M y su ciclo político y constitucional a partir de un punto de vista peculiar. El fin de la clase media. Un fin que explica no sólo los medios, sino el inicio, las fases y las posibles evoluciones de este ciclo que se inició, formalmente, con una insurrección, el 15M.

Su libro une democracia española a una creación forzada de la clase media. ¿Es fatal esa relación? ¿Cómo se encuentran la democracia y la clase media esta mañana a primera hora?

Toda clase media es una creación “forzada”. La clase media no se produce en las “relaciones de mercado”, por decirlo de forma clásica, en el desigual reparto de la propiedad y el control sobre los medios de producción. En ese espacio solo hay lugar para los desheredados, los pequeños propietarios y los grandes propietarios. La clase media se fabrica a posteriori, tras la intervención del Estado; su intervención como regulador del mercado de trabajo, como seguro colectivo frente a la fragilidad de la existencia (enfermedad, vejez, etc.), como mecanismo parcial de redistribución de la riqueza, como empleador de un cuerpo social protegido frente a los vaivenes del mercado (el funcionariado), como garante de determinados títulos educativos proporcionados en su mayoría por él mismo. La clase media es consecuencia del Estado social, esto es, después de que el socialismo histórico se convirtiera en Estado.

Plantea la clase media en España como algo que se construía a la vez que, en cierta manera, se destruía, a la sombra del Estado. Da por finalizada la clase media muy tempranamente tras el 78,  antes del siglo XXI, y dibuja que, como quien dice, la clase media afecta a una sola generación, la de la Transi. ¿El futuro político pasa por gobernar para esa generación?

En realidad en el caso español y en general en Europa, la crisis de la clase media se debe situar un poco después. Una fecha aceptable podría ser la firma y aplicación del Tratado de Maastricht, de 1992 en adelante. Es el acta de desmantelamiento del Estado social, al tiempo que se aplican límites claros al gasto público como recurso ilimitado para la pacificación social. Desde entonces, también, se decreta que los servicios sociales van a ser un territorio privilegiado para el negocio, un nicho de acumulación para un capitalismo en crisis: liberalización de servicios, externalizaciones, privatizaciones, partenariados público-privados, amén de fondos de pensiones, seguros médicos privados, créditos al estudio, etc.

Por eso la generación forjada en la Transición es la última que propiamente vive la edad dorada de las clases medias españolas tópicamente identificadas con la primera década de gobierno socialista. La paradoja es que esta época coincide con el desmantelamiento dramático de la clase obrera como sujeto político, y también como espacio cultural propio. Así se explica que en los ochenta del siglo XX convivieran la nueva jet set de Marbella y el “enriqueceos” de Solchaga con la heroína, expresión última de la devastación y la falta de horizontes de la juventud “de barrio”. La centralidad de esta generación reside en su propia identificación con esos “años buenos” de la democracia española.



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