La Vorágine con Alega y con Eureka. Todxs contra el fascismo

Dice Judith Butler en Vida precaria: “Se le pide a la gente que esté alerta pero no se le dice en contra de qué, de modo que cualquiera tiene la libertad de imaginar la fuente del terror”. Así que lo mejor que podemos hacer es señalar a esa fuente del terror cuando actúa o incluso antes de que actúe para que la acción vaya en la dirección correcta.
El centro cultural Eureka de Santander amanecía hoy con pintadas en las que ponía: “Vox sí, Alega fuera. ¡Viva Vox!” por ser la sede de la Asociación de Lesbianas, Gais, Bisexuales, Trans e Intersexuales de Cantabria (ALEGA). No es una suma de gestos, es una política de reafirmación de símbolos y de negación de vidas. Para la extrema derecha hay vidas deleznables, inapropiadas, prescindibles y sin embargo su discurso ya tiene altavoz en demasiadas tribunas y consuela a nostálgicos de otras formas de ser hombre, mujer, español. Los porqués requieren un análisis profundo, pero en este punto debemos detenernos en las consecuencias de su avance.
¿Fuera ALEGA? ¿De dónde? ¿De la vida pública, de la ciudad, de la calle, de empresas, centros de estudios, asociaciones, hospitales y cines?
¿Qué hacemos con las personas que “no son normales” para el Vicepresidente de Castilla-León? ¿Encerrarlos, esconderlos?
¿Aceptamos “vidas plenas” para las mujeres en su hogar y solo en su hogar?
¿Consentimos una sociedad militarizada en lo simbólico y en lo práctico con gasto libre en armas, banderas, fronteras y campos de concentración para migrantes pobres?
Sus únicas propuestas políticas van en esa dirección y sus graffiteros compran estas cuestiones sin matices. Nos señalan como el otro a ocultar o reprimir en un proyecto de país homogéneo, heteropatriarcal y represivo. No son los únicos que piensan así, pero los fanáticos de Vox, de vez en cuando, salen a marcar los espacios que desprecian.
Da igual que hoy no te sientas en el lado de las señaladas. Llegará tu día, llegará nuestro día porque en los proyectos populistas totalitarios no cabe nadie que no responda a sus consignas moralizantes, cargadas de caspa y de violencia.
Desde La Vorágine, estamos con ALEGA y con todas las que molestan a aquellos que procesan su frustración, su rabia y su desencanto buscando enemigos donde sólo hay personas dispuestas a resistir ante el aliento de la bestia.

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