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Autor: ÁLVAREZ MARTÍN, MARÍA NIEVES
Editorial: CUADERNOS DEL LABERINTO
Publicado en: 2015
ISBN: 978-84-941902-0-9

Desde todos los nombres es un libro que pertenece a todas las personas a quienes la sinrazón de las guerras y los autoritarismos les han arrebatado algún ser querido. Y a todas aquellas que aunque hayan tenido la fortuna de no perder a nadie en estas lamentables e inhumanas circunstancias, sean capaces de ponerse en la piel de quienes han sufrido o sufren esta ignominia. La dramática historia reciente de nuestro país, donde no ha existido verdadera justicia ni siquiera tras una dictadura excepcionalmente duradera, hace que la necesidad de preservar la memoria sea para los descendientes de muchas víctimas el único modo de salvaguardar la dignidad.

Nieves Álvarez nos muestra a las víctimas de este olvido, personajes derrotados y humillados como son los amantes separados por la guerra, las mujeres solas que se quedan en el pueblo tras la partida de los hombres al frente, la anciana que acaricia el envejecido vestido de novia que nunca pudo estrenar, los niños obligados a dejar de ser niños, la madre que relee las cartas enviadas por su hijo soldado, el nieto firme en sus convicciones que investiga sobre el paradero de su abuelo, la maestra de la República depurada tras la guerra, su marido el escritor asesinado, el escritor actual que debe
su amor a las letras a aquella vieja maestra, la anciana rodeada de recuerdos para la cual el tiempo se detuvo un día… Todos ellos conforman un caleidoscopio del dolor silenciado: robaron la vida pero nadie tiene derecho a robarles la memoria.

 

«Sé que quieres saber en dónde estoy.
No lo sé, compañero, no lo sé.»

Éramos un conjunto
de personas corrientes:
hombres,
mujeres,
niños.

Pesadillas de hoy.
Sueños de antesdeayer.

Recuerdo que los pasos eran puertas,
ventanas que se abren
en un futuro incierto, clandestino.
Sin nombres,
sin señales del pasado,
sin un lugar con luz.

Tras cada identidad atormentada
se escondía
un desnudo integral irremediable.
Huir era imposible
y sin embargo,
teníamos que huir.

Pasamos la frontera entre dos sombras,
cabalgando un silencio que decía:
—atrévete, procura regresar.

Todo era noche luego
—sé que pensaba en ti—
mientras la muerte
vistiendo saya negra
me abrazó.