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Autor: GUILLEN SANZ, ABRAHAM
Editorial: QUEIMADA
Publicado en: 2014
ISBN: 978-84-85735-32-7

Gran autodidacta desde sus inicios, trabajando en el campo y la naturaleza, pasando por la guerra y el exilio, mantuvo siempre su capacidad de estudio, desarrollando al máximo nivel la teoría de la economía autogestionaria. Publicada en los años noventa y poco tenida en consideración a causa de los escrúpulos y purismos de siempre, hoy sigue siendo prácticamente el único referente teórico del mundo libertario, que sigue sin dar alternativas en este apartado que tan importante se ha demostrado.

Otra de sus aportaciones y no menos importante la dedicó al estudio de la guerrilla urbana, en lo que se le considera el mayor experto a nivel mundial. Hoy sería señalado como políticamente incorrecto el solo hecho de enunciarla.

En nuestra incivil guerra fue comisario político en el Cuerpo de Ejército de Cipriano Mera, el único que resistió hasta el final sin ser vencido por el ejército rebelde. De aquellas experiencias, de sus observaciones directas y análisis, surge esta obra en la que nos explica de manera clara y comprensible los hechos militares, que combinados con la interpretación de la línea política y de las circunstancias que rodearon el conflicto, dieron el resultado que todos conocemos. El enfoque inédito y la originalidad de la visión nos hacen pensar en otras posibilidades, pero aquello ya es historia y aunque dicen que la historia se repite, no será por nosotros. No obstante, aprender de los errores, propios o de otros, nos ayuda a estar más preparados para?¿quien sabe?

La Guerra Civil española significó una prueba de fuego para el movimiento obrero español. La poderosa organización que los organismos obreros habían alcanzado en España es una de las razones por la cual las fuerzas conservadoras, derechistas y reaccionarias de la sociedad se levantan en armas contra la República española en julio de 1936. El movimiento que había surgido en Asturias en octubre de 1934 había demostrado la capacidad organizativa del movimiento obrero. Recordemos que Oviedo se declaro en República socialista y en Gijón se proclamó el comunismo libertario. Eso demostró a los defensores del viejo orden que sus estructuras podían caer. Por ello el general Mola tenía muy claro que la única manera de descabezar a ese movimiento obrero era imponiendo el terror contra sus partidos y sindicatos. La larga trayectoria del movimiento obrero español había llegado a uno de sus momentos dulces en ese verano de 1936. Desde hacía décadas (1868 es el año de la llegada de Fanelli a España y la creación de la Federación Regional Española) el obrerismo español había analizado la sociedad y había presentado a los enemigos seculares de los trabajadores y los intereses que les movían contra la clase obrera.