Si ‘rojo’ fuera un insulto…

Somos rojas. Lo somos. Si rojo, roja, significa ser herederas de las antifascistas que se enfrentaron al golpe de Estado de 1936; si rojo, roja, es retomar el sueño utópico de las que intentaron construir una sociedad diferente, donde la mujer fuera una más, donde los y las campesinas conocieran la palabra derechos, donde el arte y la cultura no fueran el coto privado de cultivo de las élite, donde maestros y maestras experimentaban pedagogías que colaboraban a generar ciudadanía y no masas aborregadas, donde la religión no marcara el ritmo moral de nuestras vidas… ¡Rojo!, ¡roja! significa todo esto para nosotras y parece que también para los cenutrios que siguen arrojando el adjetivo para marcar los lugares en los que su pequeño cerebro estalla ante el pensamiento y la acción crítica…

En julio, dos pintadas idénticas en dos espacios dignos de resistencia. El espacio de CNT Santander, organización heredera de rojos que dieron su vida por la libertad colectiva y que sigue trabajando para que el poder no sea el eje de nuestra precarización vital, y la librería asociativa La Libre, expresión veterana y coherente de la resistencia al perverso sistema que habitamos, fueron ‘atacadas’ con el adjetivo ‘rojos’ como si rojo fuera un insulto.

El colectivo de La Libre expresaba que no les preocupa la pintada sino el surgimiento de nuevos grupos de fascistas. También recordaba que allí donde el fascismo se organiza hay antifascistas esperando.

Desde La Vorágine queremos mostrar nuestro apoyo a La Libre y a CNT Santander (y, de paso, prestar nuestra pintura roja para convertir el adjetivo en sustantivo) y planteamos nuestra preocupación ante esta vieja-nueva costumbre de marcar los espacios que a este pensamiento dominante tanto molestan. Lo hicieron antes con Alega, hace años con nosotras mismas. A la ultraderecha la diversidad siempre se la ha indigestado. Así que nos tocará seguir siendo rojas, diversas, contradictorias y mutantes para poner nerviosos a estos vástagos del apocalipsis, para generar espacios liberados en nuestras ciudades y pueblos, lugares donde los cuidados, el pensamiento crítico y el activismo resistente sigan germinando. Seguimos (siendo rojas).

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